El Che en el desarrollo económico de Cuba

Uno de los grandes retos de la Cuba actual es el desarrollo económico. En ese camino se han trazado ejes estratégicos resultado de amplios análisis que tienen como precedentes las ideas de los más avezados economistas de la Isla a lo largo de la historia. Uno de ellos es, sin lugar a dudas, el Che.

Hombre de verbo y sustantivo que respetó el ejercicio de la crítica con argumentos sólidos, con ética y con responsabilidad moral, aunque discrepara del asunto. Un guerrillero que anduvo por las lides de la economía defendiendo el sistema presupuestario de financiamiento, pero sin camisas de fuerza.

Pareciera que El Che ya pensaba como país, y no solo en materia económica. Pero más cerca de la acción concreta que de la etiqueta, trabajó incansablemente para enrumbar los destinos de la nación hacia el mejoramiento de la espiritualidad, esa que no le puede faltar al hombre nuevo del socialismo.

Del legado de Ernesto Guevara, asesinado cruelmente el 8 de octubre de 1967 en Vallegrande, Bolivia, los cubanos de hoy heredamos el ejercicio de la polémica, aunque debemos honrarlo practicando el respeto al criterio ajeno.

A diferencia de lo que muchos creen, aquel médico internacionalista, natural de Argentina, no negaba la importancia del estímulo material sino que, no consideraba que ocupara un plano más importante que el estímulo moral en la producción.

En su pensamiento económico, El Che no se mostró ciego a los adelantos tecnológicos alcanzados por el sistema capitalista. Más bien defendió la aplicación de la ciencia y la técnica en favor de la construcción del socialismo. Para evitar errores, conocer costos, controlar la productividad correcta, no engrosar números falsos, habló de la importancia de recoger la información estadística.

Han pasado 52 años de su desaparición física. Sus teorías y concepciones nacieron en un contexto diferente al de la Cuba de hoy. Pero el Che tuvo visión hacia el futuro. Tal vez este que vivimos hoy, pues todavía esta pequeña Isla busca darle más valor a la conciencia comunista de los hombres y mujeres y al ejemplo, que a lo material.

Aún se realizan los inventarios que defendió, los cuales permiten detectar ilegalidades y delitos. Se continúa apostando por el cumplimiento de los contratos, la producción de bienes, la prestación de servicios, el cumplimiento en tiempo de los pagos, incluidos los salarios, el respeto y control de los precios, entre muchos otros elementos.

Hoy, en el escenario económico de Cuba, convergen diferentes formas de propiedad. Hombres y mujeres son propietarios de negocios privados, sin embargo, su efigie prestigia algunos de esos establecimientos, o también los pechos o espaldas de los dueños.

En aquellos tiempos sostenía la preocupación porque el interés material no obligara a los individuos o a colectividades de individuos a luchar para mantener condiciones de privilegio. Si observara cómo fluye la sociedad actual en la nación estaría orgulloso de ver cómo los cubanos y cubanas, en condiciones de recrudecimiento del bloqueo, ponen en primer lugar el deber social para apoyar el esfuerzo del trabajo. Ya fuera desde sus negocios privados o desde la posesión de un bien material que pudiera ayudar a una mayoría.

Adultos y jóvenes llevan al Ché como un símbolo. Reconocen su capacidad como guerrillero, como médico, sus valores éticos y morales, pero él es mucho más, es un guía. El tiempo ha demostrado que hay que volver a su obra, sobre todo para lograr desafíos económicos que conduzcan a una sociedad cada vez más próspera y justa.

Liliana Lorente Matamoros

Liliana Lorente Matamoros

Periodista

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