El camionero de Contramaestre

Un nuevo personaje colorea la vida cotidiana en Contramaestre, el camionero, un simple chófer, propietario de un camión de carga, que al llegar el Período Especial se convierte en una figura importante y se distingue por su poder adquisitivo y las manías de grandeza que construye en sus relaciones sociales.

Este señor antes de la crisis no sobresalía en el entramado social cotidiano; era generalmente una persona  medianamente instruida, vestir trivial y un lujo modesto. Sus comidas eran típicamente cubanas, arroz y frijoles, alguna que otra vianda, verduras y carne de puerco.

Al llegar la crisis de los 90, su camión sustituyó a la guagua de pasajeros, así improvisaron casetas cerradas, con luces en su interior, música grabada y bancos bien diseñados para una cantidad concreta de personas, no importa si gordos o flacos.

Eran los ángeles salvadores para viajar la isla de un extremo a otro. El precio del pasaje, dolorosamente, siempre se ha movido por la ley de la oferta y la demanda y el personaje del camionero devino nuevo rico de la década de los 90 hasta la actualidad.

Ahora visten distinto, alguien maneja por ellos y se diferencian del resto de la sociedad por las bebidas que consumen, las comidas que distinguen su mesa, donde no falta langosta, camarón, múltiples especies de pescados de mar, carne de puerco, chorizos y todo lo imaginado en la culinaria universal.

En su trato, ellos, o los chóferes sustitutos, incluidos los machacantes (así llaman a los que cobran sobre el camión), son muchas veces brutales con el pueblo, a quien humillan al llevarlo de un lugar a otro. El pasajero sufre los efectos del óxido y el mal olor que cubre su cuerpo al llegar al destino. El señor camionero  hace largas paradas en los lugares que quiere y no puedes reclamarle porque te manda a bajar o te golpea.

El cubano humilde sueña el día final de este personaje que recorre las calles de Contramaestre y compra en los lugares que el obrero de a pie no puede. No es posible seguir aceptando que personas así, tengan más prestigio, poder y reconocimiento que un abogado, ingeniero, médico o un periodista.

Cuba ya está en tránsito de recuperar su transporte urbano y rural y  se va acercando la hora de que el camionero regrese a su lugar, del que nunca debió salir, aunque se entiende que fue una necesidad bien justificada ante la crisis de los 90.

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