Eduard Encina, un camino a la inmortalidad

Eduard Encina escogió el camino a la inmortalidad. Hasta para morirse fue poeta. Escogió el 8 de septiembre de 2017, Día de la Virgen de la Caridad del Cobre. Lo hizo bajo un aguacero en la tarde.

Los que mueren en momentos así, son demasiado buenos. Así lo quiso Vallejo en un verso: «Me moriré en París con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo».

Quiso morirse cuando el Huracán Irma dejaba a Contramaestre, a Baire, sus  ínsulas de sueños y luchas en el oriente de Cuba, donde escribió todos sus libros, sin querer nunca irse a otro lugar.

El paso de Eduard Encina a la inmortalidad literaria, es valorado aquí por intelectuales, amigos y personas vinculadas a su fecunda existencia.

Aquí dejaron su testimonio de gratitud

Arnoldo Fernandez Verdecia

Arnoldo Fernandez Verdecia

Periodista

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