Cuba y el 10 de abril de 2019

Cuba proclama hoy  su nueva Carta Magna, siguiendo una tradición jurídica iniciada hace 150 años en el poblado de Guáimaro, cuando orientales, camagüeyanos y villareños,  aprobaron la primera Ley de leyes de la nación cubana. Desde ese día dejamos de ser súbditos de España y nos convertimos en ciudadanos cubanos.

José Martí décadas después proclamó el Partido Revolucionario Cubano, un 10 de abril de 1892, hace ya 127 años. Lo hizo en esa fecha, por el valor histórico de la misma, porque es raíz profunda del constitucionalismo insular y sobre todas las cosas, porque colocó la ley por encima de las ambiciones de los hombres.

Con ese espíritu, Cuba inició un proceso de reforma constitucional que tuvo varias etapas, desde la elaboración del proyecto, debate en la Asamblea Nacional, consulta al pueblo para mejorarla, reelaboración del texto en más del 60 por ciento del contenido, aprobación en la Asamblea y   finalmente, la proclamación para hacerla efectiva en todo el territorio nacional.

El 10 de abril de 2019 es un nuevo aporte del constitucionalismo a la historia de la nación cubana, pues mientras el mundo anda en guerras por repartirse territorios de naciones soberanas, apropiarse de las grandes reservas de agua dulce, de los recursos naturales, privatizando servicios de salud, educación, seguridad social; la nueva Carta Magna empodera a los ciudadanos de la mayor de las Antillas, con todos los derechos que un pueblo anhela y los blinda camino al futuro.

A partir de hoy seremos más libres, mientras más conocimientos tengamos de esa Ley de leyes;   debe ser nuestra guía fundamental; estudiarla es una necesidad de la familia cubana, comprenderla en sus esencias, alcance;   entender que si hombres como el Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, colocaron por encima el respeto a la ley como  fin supremo, nadie debe creer que puede burlarla, evadirla o ignorarla.

Somos ciudadanos cubanos, no es un eslogan; bajo la guía de Raúl Castro se ha producido la fórmula del amor triunfante, “con la participación de todos y para el bien de todos”.

La Constitución de la República de Cuba ya es un hecho donde derechos y deberes están consignados en la letra, en el espíritu. Ahora nos toca convertirlos en paradigma del mejoramiento humano, de la utilidad de la virtud. Tenemos, a partir de hoy, fe en los tiempos futuros, porque vamos camino a ellos, amparados por la ley.

Arnoldo Fernandez Verdecia

Arnoldo Fernandez Verdecia

Periodista

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