Contramaestre, orgullo de patria chica

Contramaestre es un pueblo ubicado a la orilla de la Carretera Central rumbo a Santiago de Cuba. Acaba de cumplir 106 años de fundado este 5 de febrero de 2019. Su gentilicio tiene alcance limitado, pero muchas personas se empeñan en creer que es conocido en todos los continentes. Orgullo de patria chica, diría el más avezado de los científicos sociales.

Cuenta la leyenda que debe su nombre Contramaestre a un suceso importante vinculado con la historia de la isla: la conquista y colonización española durante el siglo XVI. Otra versión no menos afortunada dice que diestros marineros que bojeaban los diferentes afluentes del Cauto, en un recodo lo nombraron “contra maestre”, pues el río iba hacia su lugar de nacimiento.

La historia también nos recuerda que en aquel tiempo la selva era dueña del lugar y en algunos recodos cercanos al río vivían nuestros primeros pobladores. Estos,  recibían de la naturaleza todo lo necesario para vivir, desde pescado, frutas y carne de jutías. La historia los identificó con el nombre de aborígenes y hay muchas evidencias de las numerosas tribus que poblaron Contramaestre en sus orígenes.

Nuestros primeros hombres fueron exterminados. Sólo queda de ellos el recuerdo y los sitios asociados a su presencia y uno que otro objeto perteneciente a sus culturas. En el museo Montané, en La Habana, existe una importante colección de objetos rituales, ajuares y útiles de labranza y caza encontrados en la zona de Ventas de Casanova. Nunca regresaron a nuestra Casa Museo Municipal Jesús Rabí, pero la mayor de las Antillas ganó para sí una de las colecciones más completas sobre sus aborígenes.

El factor cultural aporta el toque definitivo, pues en 1909 se tuvo noticias de emigrantes canarios que se establecieron en el lugar. Uno de ellos muy famoso, de nombre Juan Ríos, todos los 24 de Junio celebraba la fiesta del San Juan. En ella, su familia se iba al río a liberar el cuerpo de las energías negativas y a encontrar fuerzas para sacarle a la tierra la riqueza que necesitaban.

Así nació una celebración ritual que marcó el nacimiento del asentamiento poblacional. Con el devenir del tiempo se fueron incorporando muchas personas, hasta ser un hecho identitario asociado a la fundación de lo que sería más tarde Contramaestre.

Sin embargo, la única evidencia documental que prueba el nacimiento del pueblo es el Acta Capitular de Jiguaní, que recoge en sus páginas un pleito entre la compañía Van Horne que construía el ferrocarril y los obreros encargados de ejecutar la obra.

El documento está fechado el 5 de febrero de 1913 y las autoridades locales, en la década de 1990, decidieron instituirla como la fecha que da nacimiento a la que hoy todos llamamos Contramaestre. Un pedazo de Cuba que recorremos orgullosos sus calles, con ese ego que ama lo suyo, al extremo de creerlo el ombligo del mundo.

Arnoldo Fernandez Verdecia

Arnoldo Fernandez Verdecia

Periodista

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