Contramaestre, factores que determinaron su fundación

Contramaestre es un pueblo joven en la geografía de Cuba. Actualmente pertenece a la provincia Santiago; pero antes correspondía al término municipal de Jiguaní.

Apenas tiene 106 años de fundado, hecho que aconteció un 5 de febrero de 1913 según las investigaciones realizadas por destacados historiadores locales.

Sin embargo, existen evidencias económicas y culturales que deben tenerse en cuenta para un correcto análisis del proceso fundacional. ¿Cuáles son esas evidencias?

La Sociedad Garcés

La Sociedad Comercial Hermanos Garcés tiene un importante papel en el surgimiento del pueblo. La misma nació en 1902 en el término rural de Bijagual, a unos dos kilómetros de Maffo. Se estableció en el giro de víveres con una cantina para la venta de alimentos y progresó hasta convertirse en Tienda Mixta.

A fines de 1910 los propietarios decidieron ensanchar el negocio y compraron cinco caballerías de tierra. Las sembraron inmediatamente de café y cacao. La finca fue bautizada con el nombre “La Caridad”. En 1912 la Sociedad Garcés adquirió 40 mulos que le sirvieron para transportar lo que cosechaban.

Bijagual se convertía así en uno de los poblados principales de todo el término municipal de Jiguaní. Gracias a la gestión y prosperidad alcanzada por los Hermanos Garcés.

La Sociedad Garcés en 1916 amplió el negocio y compró una máquina de descascarar café. La instalaron en el naciente asentamiento urbano de Contramaestre y generó significativos ingresos a sus propietarios. En 1917 se dedicaron a la venta de materiales de construcción e instalaron un taller de aserrío, con una producción diaria de 6 mil pies de tabla.

La Casa Garcés Morín

 La Sociedad se disolvió en 1917, pues los hermanos unieron sus capitales a Pedro Morín, Manuel Carnero Morín y Aquilino Fernández. Surgiendo así la Casa Comercial Garcés Morín y Cía. Esta tendría un fuerte empuje en el desarrollo del asentamiento poblacional de Contramaestre.

Las inversiones fundamentales las centraron en exportación de frutos, maderas preciosas, víveres, café a gran escala y materiales de construcción. Desde el punto de vista técnico contaron con un moderno aserrío, un acueducto, la descascaradora de café y una planta eléctrica para el servicio público.

Dos factores ayudaron al despegue de los Hermanos Garcés: el ramal del ferrocarril en 1910 y el paso de la Carretera Central en 1929. Ellos convirtieron al pueblo en un entronque que articulaba operaciones comerciales de los términos municipales de Jiguaní, Palma Soriano y Alto Songo con Santiago de Cuba y Bayamo.

El periódico “Oriente” publicó una crónica que describió el avance económico logrado por la citada Casa Comercial: “En 1934, Contramaestre sólo tenía 200 habitantes y en 1944 contaba con seis mil  almas y cuenta con establecimientos públicos tan pulcros y bien dotados como los de la propia Habana: cafés, hotel, farmacia. Desde el punto de vista económico: sus fincas de café producen un promedio anual de dos millones de pesos; sus negocios de maíz tienen un volumen de un millón, y los de cacao aunque más pequeños no son despreciables”.

Por lo dicho hasta aquí, todo el conjunto de instituciones que legitimaban una conciencia de identidad cultural, fueron creadas por la Sociedad Garcés en un primer momento y luego por la Casa Garcés Morín y Cía. De hecho la gestión de esta empresa comercial desarrolló en las personas que se establecieron en el lugar, la posibilidad de encontrar empleo, casa y las bondades de la electricidad y el acueducto. Conquistas que hacían de Contramaestre una ciudad de futuro.

Dos medios de prensa reseñan en sus páginas el desarrollo del poblado de Contramaestre, la revista “Orto” de Manzanillo y el periódico “Oriente” de Santiago de Cuba. Con una imagen de modernidad y prosperidad titulaban en primeras planas: “Contramaestre: La Ciudad del Futuro (…)”, “La más progresista y la más civilizada de las poblaciones orientales: Contramaestre.”

Contramaestre, un poblado de españoles

El hecho de que los hermanos Garcés y los Morín fueran españoles tiene un simbolismo especial, pues unido a las entidades económicas creadas por ellos, se sumaron las de carácter cultural. Sobresalen la celebración todos los 24 de Junio del San Juan, la creación del Círculo Hispano Cubano en 1919, el Casino en 1926  y los clubes Leones y Rotario en la década de 1920.

Todas esas instituciones crearían una autoconciencia histórica y cultural en los pobladores. De su gestión nacerían la construcción de las primeras escuelas públicas, los parques de recreo, las esculturas, los espacios de sociabilidad. Surgirían también las sociedades de beneficencia, el cine-teatro Isabel, la Iglesia Católica, los restaurantes, la red de tiendas y almacenes, así como la celebración de los carnavales (se hacían coincidir con el San Juan).

Un referente ineludible en todo análisis sobre el San Juan de Contramaestre tiene que ver con el factor canario, pues Juan Ríos Rodríguez, canario de nacimiento, es considerado el precursor de esta celebración al adquirir en 1909 una finca de 20 caballerías de tierra para la cría de ganado.

Unido al argumento anterior se suma otro de gran peso simbólico. En Contramaestre, en el mismo espacio geográfico -río Contramaestre- el referente más significativo es el de la procesión de la Virgen de la Caridad (8 de septiembre). Asociada ésta con una promesa hecha por la familia Ríos a la misma.

Se puede concluir afirmando que el 24 de junio y el ocho de septiembre de 1909, nacen dos tradiciones como parte de la catolicidad practicante de los emigrantes procedentes de España y Canarias.

El San Juan y la Procesión de la Virgen se convirtieron en marcadores culturales recreados continuamente, hasta formar parte del capital simbólico de los emigrantes e hijos naturales de esta tierra. Algo que nadie puede ignorar, ni soslayar en el presente.

Sin dudas se puede aceptar como definitivo que en la conformación de Contramaestre como pueblo, intervino un contingente migratorio hispano: gallegos y canarios. Los mismos, como parte del proceso de etnicidad y adaptación sociocultural, recrearon parte de la cultura de sus lugares de origen, en el nuevo espacio sociocultural compartido.

 

Arnoldo Fernandez Verdecia

Arnoldo Fernandez Verdecia

Periodista

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