Contramaestre 105 años: ¿llegó en los rieles del ferrocarril o en la celebración del San Juan?

 

Virgen de los Ríos, símbolo fundacional de Contramaestre. Fot. Cortesía del párroco Rafael Couso.

La versión oficializada
Cada 5 de febrero la ciudad de Contramaestre arriba a un nuevo aniversario  de fundada y muchas son las versiones que circulan en torno a sus orígenes, unos dicen que el asentamiento llegó con el ferrocarril en 1912, otros que en el lugar  se habían establecido previamente emigrantes canarios de apellido Ríos. En torno al origen del nombre también hay sus dudas. ¿Qué hay de cierto en cada uno de estos supuestos?

En relación con la toponimia que da lugar al nombre Contramaestre existen dos versiones, una de ellas dice que cuando  el río Cauto era navegable hasta la confluencia, con el que se llamaría después Contramaestre, un navegante español dijo que éste era el «contramaestre» del Cauto, o sea, su segundo en cantidad de agua. De esa manera los conquistadores españoles en el siglo XVI bautizaron el lugar con un calificativo que ha llegado hasta nuestros días, según las investigaciones realizadas por el historiador local Manuel Galardi.
La otra versión señala que en su nacimiento, el río,  en vez de correr directamente hacia el norte, lo hace en un pequeño tramo en dirección contraria a la Sierra Maestra, de ahí su nombre de «contra maestre», o contra la Maestra.  La misma pudiera ser tenida en cuenta si nos atenemos a las variables geográficas que la fundamentan. ¿Pero quiénes acuñaron esta construcción identitaria?
De hecho, según Galardi, los propios conquistadores procedentes de la Española por orientaciones de su gobernador Nicolás de Ovando realizaron el bojeo a la cercana isla de Cuba en 1508 bajo la guía del marino Sebastián de Ocampo. De manera que se puede aceptar definitivamente el hecho de que el nombre del lugar ocurre mucho antes de la conquista y colonización de la isla entre los años 1512-1515.  Por las razones aludidas no deja de tener razón Emilio Bacardí Moreau, cuando en una de sus crónicas señaló que en el siglo XVI cuando se erigió Santiago de Cuba en villa, quedó dividida en partidos y uno de ellos se llamó Contramaestre.
En cuanto al surgimiento del asentamiento un hecho si está claro, incluso probado documentalmente, la compañía Van Horne construye el ferrocarril para unir a Cautillo con el central azucarero América entre 1912-1913, durante ese proceso ocurre un conflicto por atrasos en el pago a los  obreros; la salida que buscaron los ejecutores de la obra fue entregar tierras del lugar en compensación, estos las vendieron a emigrantes peninsulares que vivían en pueblos cercanos como Maffo y Bijagual.
Como prueba documental del pleito quedó, en el Archivo de Jiguaní, un texto nombrado “Actas Capitulares” donde se recogen las evidencias que dan lugar al enfrentamiento y la forma en que se le dio solución. El documento está fechado el 5 de febrero de 1913, razón que lleva al gobierno local, en la década de 1990, como resultado de la fundamentación realizada por el historiador Manuel Galardi, a aceptar definitivamente la misma e instituir la fundación de Contramaestre ese día. La  propuesta se fortaleció con el empuje vigente en esos días del Programa Nacional de Historias Provinciales y Municipales, que entre otras cosas exigía darle una fecha de fundación a las distintas localidades.

Otra versión más afortunada
Para los antropólogos de Contramaestre Juan Carlos Rosario y Guillermo Sierra, la Sociedad Comercial Hermanos Garcés tiene un importante papel en el surgimiento del pueblo. La misma nació en 1902 en el término rural de Bijagual y se estableció en el giro de víveres con una cantina para la venta de alimentos. La fonda progresó hasta convertirse en Tienda Mixta.
A fines de 1910 los propietarios de la Tienda decidieron ensanchar el negocio al comprar cinco caballerías de tierra, las sembraron inmediatamente de café y cacao, la finca fue bautizada con el nombre de “La Caridad”.
En 1912 la Sociedad Garcés adquirió 40 mulos que le sirvieron para transportar lo que cosechaban. De esta forma Bijagual  se convertía en uno de los poblados principales de toda la comarca de Jiguaní, gracias a la gestión y prosperidad alcanzada por los Hermanos Garcés.
La Sociedad Garcés, en 1916, amplío el negocio y compró una máquina de descascarar café, la instalaron en Contramaestre y generó significativos ingresos a sus propietarios. En 1917 se dedicó a la venta de materiales de construcción, por lo que instalaron un taller de aserrío, con una producción diaria de 6 mil pies de tabla.  
En el mismo año 1917 la Sociedad se disolvió, pues los hermanos unieron sus capitales a Pedro Morín, Manuel Carnero Morín y Aquilino Fernández, surgiendo así la Casa Comercial Garcés Morín, que tendría un fuerte empuje en el desarrollo del asentamiento poblacional de Contramaestre.
Las inversiones fundamentales las centraron en exportación de frutos, maderas preciosas, víveres, café a gran escala y materiales de construcción. Desde el punto de vista técnico contaron con un moderno aserrío, un Acueducto, la Descascaradora de Café y una planta eléctrica para el servicio público.
Es evidente, por lo dicho hasta aquí, que todo el conjunto de instituciones que legitiman una conciencia de identidad cultural, fueron creadas por la Sociedad Garcés en un primer momento y luego por la Casa Garcés Morín.
De hecho la gestión de esta empresa comercial desarrolló en las personas que se establecieron en el lugar, la posibilidad de encontrar empleo, casa y las bondades de la electricidad y el acueducto, conquistas que hacían de Contramaestre una ciudad de futuro. ¿Por qué la prensa lo acuñaba así en aquellos tiempos? Según Juan Carlos Rosario:
El interés de la prensa por el desarrollo del poblado de Contramaestre es visible, destacándose dos medios promotores de suma importancia en cuanto al desarrollo económico de la región oriental de Cuba, la revista Orto de Manzanillo y el periódico Oriente de Santiago de Cuba. Ambos medios tuvieron una significativa colaboración en la promoción del enclave comercial y la vida social de dicho poblado. Con una imagen de modernidad y prosperidad se ponía énfasis en el empresariado de origen español, llegando a crearse un eslabón de gran magnitud simbólica, “Contramaestre: La Ciudad del Futuro”  (…). En los talleres de impresión de la revista Orto se publicaron las Memorias del Casino Hispano-Cubano de Contramaestre. Pero un ejemplo enigmático de fabricación de una imagen de “progreso”  fue la publicada por el periódico Oriente el 24 de febrero de 1924, con el titular “La más progresista y la más civilizada de las poblaciones orientales: Contramaestre.” (Rosario, 2007: 84-85)
El hecho de que los hermanos Garcés y los Morín fueran españoles tiene un simbolismo especial, pues unido a las entidades económicas creadas por ellos, se sumaron las de carácter cultural, entre las que sobresalen la celebración todos los 24 de Junio del San Juan, la creación del Club Contramaestre  en 1919, el Casino Hispano Cubano en 1939 y los clubes Leones y Rotario en la década de 1920.
Todas estas instituciones crearían una autoconciencia histórica en los pobladores; de su gestión nacerían la construcción de las primeras escuelas públicas, los parques de recreo, las esculturas, los espacios de sociabilidad, las sociedades de beneficencia, el cine-teatro Isabel, la Iglesia Católica, el restaurante el Jonhy y toda la red de tiendas y almacenes que se establecieron en la Avenida del Jesús Rabí, primero, y a la orilla de la Carretera Central que travesó toda la Rabí después, así como la celebración de los carnavales (se hacían coincidir con el San Juan). Según los antropólogos citados aquí:
 “En la conformación de Contramaestre como pueblo, intervino un contingente migratorio hispano: gallegos y canarios, los mismos como parte del proceso de etnicidad y adaptación sociocultural, recrean parte de la cultura de sus lugares de origen, en el nuevo espacio sociocultural compartido, actuando la fiesta de San Juan como factor de reforzamiento de dicho proceso”.
El criterio lo fundamentan como sigue: “Pobladores de Contramaestre y familiares de Juan Ríos Rodríguez, canario de nacimiento, coinciden en considerarlo precursor de esta celebración, al adquirir en 1909 una finca de 20 caballerías de tierra para la cría de ganado”.
Unido al argumento anterior señalan: “En Contramaestre se da la especificidad de que el mismo espacio geográfico ya descrito es el referente más significativo de la procesión de la Virgen de la Caridad (8 de septiembre), asociada ésta con una promesa hecha por la familia Ríos”.
El 24 de junio de 1909 nace una tradición que se celebra como parte del calendario católico de los emigrantes procedentes de España, entendida como sistema adaptable de usos y costumbres dignas de conservarse, respetarse y practicarse por los miembros de la sociedad, recreadas y fundamentadas por la descendencia de la familia Ríos y vecinos. La Fiesta de San Juan se convierte así en un marcador cultural creado y recreado  continuamente, hasta formar parte del capital simbólico del hijo de esta tierra.

Una rectificación esperada
Por todo lo escrito hasta aquí, una cuestión está muy clara, el proyecto de parcelación de lo que sería Contramaestre como pueblo llegó en los rieles del ferrocarril y la empresa de crecimiento del entonces Central América. La voluntad exprofesa de los dueños del llamado reloj del Oriente cubano, de hacerse con uno de los adelantos más significativos de la revolución tecnológica de principios del siglo XX en Cuba, traería más riqueza y con ello nuevos empleos a las personas que se establecieran por estos lares.
Así que una primera intención para migrar hacia estas tierras sería el mismísimo Central América surgido en 1912 y el tramo de ferrocarril construido por la compañía Van Horne, de común acuerdo con los dueños del emporio azucarero, para poner el progreso en manos de la naciente industria. Como evidencia documental de todo ese proceso quedaron las Actas capitulares de Jiguaní fechadas el 5 de febrero de 1913 y ello urgió a las autoridades locales, en la década de 1990 del siglo XX, a tomar ese referente como el único aceptable para oficializar la fundación de Contramaestre ese día.
Sin embargo, por lo investigado en estas páginas, algunas agravantes están en contra de esa decisión, entre las que sobresale claramente algo ignorado al oficializar el hecho y es que desde unos años antes, 1909, ya había noticias de una familia canaria establecida en estas tierras, dedicada a la cría de ganado, con unos referentes socioculturales adaptados a las nuevas circunstancias de sus vidas. Juan Ríos, por casualidad del destino histórico, con un nombre y apellido muy simbólicos y enlazados al territorio donde se establece junto a sus familiares, todos los 24 de junio, al amanecer, -Juan y su familia-, se iban al río a limpiar el cuerpo de las enfermedades y a untarse las energías vitales con el agua bendita que  ese ritual especialmente condicionaba. Pedían mucha salud al pasar a un nuevo momento de la vida y renovadas motivaciones para trabajar y tener prosperidad.  De conjunto celebraban también cada 8 de septiembre la Procesión de la Virgen de la Caridad  e iban hasta las aguas del Contramaestre, allí bendecían la tierra, pedían que no faltaran las lluvias y prosperidad para el ganado y las cosechas, y, lo más importante, salud para todos. Esas dos celebraciones fueron atrayendo a todas las familias que fueron llegando a buscar trabajo en el Central América primero, en la Sociedad Garcés después y  finalmente en la  Casa Garcés Morín.
Al surgir la parroquia de Contramaestre, en la década de 1940, la Iglesia  Católica se hizo con todas esas celebraciones y en torno a ellas unió simbólicamente a la población de la naciente ciudad del futuro.
Todavía puede verse hoy, en la sede de la parroquia de Contramaestre, la Virgen de la Caridad utilizada por la familia Ríos y vecinos, en aquellos momentos  fundacionales de la cultura y la identidad del habitante de esta tierra, llamada también Mesopotamia oriental por la fertilidad del suelo y  la calidad de su gente.  

BIBLIOGRAFÍA ACTIVA
ACTAS CAPITULADES SOBRE LITIGIO DE TIERRAS ENTRE COMPAÑÍA VAN HORNE Y OBREROS DE LA MISMA (1913) En Archivo de Jiguaní, 5 de febrero de 1913.   Fondo Donativos y Remisiones. Caja 633 No 67.
CENSO DE CONTRAMAESTRE. HABITANTES, VIVIENDAS, COMERCIO Y SOLARES YERMOS. En Archivo Personal de Manuel Antonio Barral.
CONTRAMAESTRE, UNA CIUDAD DE FUTURO (1917) Revista Orto, Imprenta y Casa Editorial El Arte, Manzanillo, número especial dedicado a Contramaestre, 1917.

BIBLIOGRAFÍA PASIVA
SIERRA GUILLERMO,  ROSARIO JUAN CARLOS (1995): Estudio económico y sociocultural de la inmigración canaria en Contramaestre (1913-1950), publicado en Revista Guize. Vol. 2.
ROSARIO, JUAN CARLOS. (2007) Almacenistas, viajantes y bodegueros en Contramaestre: instaladores de tiendas, enganchadores de cosechas y fabricantes de clientes. En La alimentación. El dominio invisible de las mujeres canarias en Cuba (Págs. 67-92). Santa Cruz de Tenerife. Ediciones Ideas. Letras de Cuba.

FUENTES ORALES   
Concepción, Orlando. Importante figura de la historia y la cultura locales, además uno de los principales cronistas de Contramaestre en los años investigados. Entrevista realizada el 19 de enero de 2010.
Durán, Ramiro. Metodólogo de Investigación en el sistema de casas de cultural de Contramaestre, principal responsable de la fundamentación presentada al gobierno local para aceptar definitivamente el 5 de febrero de 1913  como referente histórico fundacional de Contramaestre.  Entrevista realizada el 16 de enero de 2010.
Galardi, Manuel. Considerado el  mejor historiador local de Contramaestre, con una importante labor de indagación en el Archivo Nacional y en el Archivo de Jiguaní. Entrevista realizada el 5 de enero de 2010.
Núñez, Andrés, nombrado por la Asamblea  Municipal del Poder Popular, Historiador de Contramaestre. Entrevista Personal. Sobre la historia de  Contramaestre. 10 de Enero de 2013. Contramaestre. Santiago de Cuba.

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