Colar café para mi madre

Un lucero aparecía en la madrugada sobre la cocina donde mi Madre colaba café. La acompañaba un candil. Era brújula de sus pasos. Su luz llegaba hasta mi cama. Me iba con ella al fogón de leña. “Busca unas brusquitas para prenderlo y mantenerlo encendido”, sus palabras de bienvenida.Recorría el campo y en breves minutos aparecía.

Pronto un humito salía entre el caballete y un viejo árbol que nadie sabía el nombre. El olor a café recorría cada pedazo de tierra. El primer chorrito, del colador, lo tomaba mi Madre, nadie podía disputárselo. Con ella aprendí, que ese es el mejor café, el más puro y agradable al paladar. Me enseñó el punto ideal de azúcar, no debe estar ni dulce, ni amargo; lograr esa esencia me llevó años, hasta aprender ha hacerlo como a ella le gustaba. Leer más aquí:  Colar café para mi madre

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