Cazando libros nos conocimos*

Un Druida caminó sobre tu sombra, le costó luchar contra tu verbo y al final asestó el desgarro de las almas. Te fuiste pronto, con desgano, sin quererlo, sin buscarlo. Hondo puerto deberá esperarte donde fuiste cabalgando las olas del espanto y acallar así, como viviste, dando el máximo de ti, a tu familia, tus amigos, tu palabra.

Cazando libros nos conocimos. Tus ojos vivos y brillantes delataron el ángel que tenías, que no paraba de luchar tus mil batallas y de la mano te llevó al paraíso donde nunca más podrán culparte de aguda estrofa, de agujas transgresoras, de puntos incorrectos ni símil denigrante. Leer más aquí: Cazando libros nos conocimos

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