Carlos Manuel de Céspedes en París

Carlos Manuel de Céspedes y su esposa llegaron a París el 1 de diciembre de 1841, procedentes de Bayamo, una de esas ciudades cubanas donde se disfruta de una vida cultural intensa. El patriota tiene fama de poeta, orador, amante de la buena música y un conocedor profundo de la historia y la literatura universal.

El matrimonio se estableció en una residencia frente al río Sena. Sus primeros amigos fueron el poeta Charles Baudelaire y el músico Richard Wagner. Gracias al primero de ellos, ganaron la amistad del escritor francés más importante del momento: Honoré de Balzac.

Luego de unos meses en la vivienda, Carlos Manuel de Céspedes y su esposa se trasladaron a la Rue Jacob donde fijaron residencia definitiva en París. Allí conoció a Federico Chopin, un virtuoso del piano, autor de las mazurcas, las famosas polonesas y su serie Nocturnos.

Muy pocas personas saben, que Carlos Manuel de Céspedes, representó como abogado a Chopin, en un pleito contra la revista The Musical World, que acusó al polaco de plagio. Céspedes ganó el juicio y con los honorarios recibidos, ayudó a la renovación de una de las iglesias más famosas de París, “Saint Eustache”.

El sueño de Céspedes fue traer al Teatro Tacón, en La Habana, a Federico Chopin. Este último accedió, pues estaba convencido que el clima de Cuba sería bueno para sus maltrechos pulmones, sin embargo, su deteriorada salud se lo impidió, falleció a las 2 de la madrugada del 17 de octubre de 1849 a la edad de 39 años.

El piano Pleyel destinado para la visita de Chopin, sí llegó a tocarse en el Teatro Tacón, por el principal ejecutor de sus obras, el cubano residente en París, Julián Fontana.

Tener la música de Chopin en Cuba, fue uno de los grandes aciertos de Carlos Manuel de Céspedes.

Arnoldo Fernandez Verdecia

Arnoldo Fernandez Verdecia

Periodista

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