Café con cuerda llega a su última edición en Contramaestre

Eduard Enicna.

En una mañana cualquiera sostuvimos una grata conversación con el poeta y pintor Eduard Encina Ramírez. El tema, su interés por darle vida cultural a una de las instituciones gastronómicas más concurridas de Contramaestre: el Café Cantante. La idea principal, romper con la dinámica del establecimiento y los usuarios, proponiendo una opción cultural.

Al principio sentimos un poco chiflada la idea, pero desde chicos aprendimos que las ideas son mariposas volando al nivel de la vista pero no se cazan , se dejan volar, y fue lo que preferimos hacer: guardar silencio.
Semanas después este hijo de Baire, conversador nato, de mirada penetrante y sincera, bajaba las mariposas de su vuelo para convertir en realidad lo que a nosotros nos pareció un tanto chiflado: ¨El Café con cuerda¨. Comenzaba el proyecto cultural, que con el tiempo se convertiría en el más sólido de la Asociación Hermanos Saíz, aquí en Contramaestre.
Han transcurrido siete años de duro trabajo, se han tenido que beber tragos amargos, insatisfacciones con algunos de los turnos de trabajo del local, con los que tienen la responsabilidad  en el gobierno de apoyar las nobles ideas, y máxime cuando están en función de proporcionarle mayor calidad de vida a una sociedad que deambula por calles y plazas, sin una propuesta que no sea la banalidad en la que se encuentra sumergida.

Con todas esas piedras a cuestas,  el poeta Encina continua soñando, razones por la que el Café con cuerda, hoy es espina en los talones de muchos, pero oasis por donde han desfilado poetas, narradores y trovadores de toda Cuba.

Sin elitismo concebido, las puertas se han abierto a psicólogos, enfermeros, periodistas, deportistas y hasta maestros masones; es un proyecto que goza del reclamo y preferencia de un sector muy importante de esta población, que prefiere saborear una taza de café al compás de una canción trovadoresca o a la escucha de un excelente poema, o ser coparticipe de juegos de combinaciones literarias.

En este caluroso verano, ya celebramos el aniversario siete del Café con cuerda. A pesar de las barreras, los fieles preferimos desafiar los obstáculos para gritar”: Felicidades¨, aunque Eduard Encina nos ha confesado que la de este mes será la última.

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